Los cinco venenos blancos: Leche, harina, azúcar, arroz y sal

¿Qué es esto de los cinco venenos blancos?. Y qué hay de verdad o mentira en todo lo que se especula sobre ellos.

Desde Alfa te vamos a intentar aclarar todo al respecto, sigue leyendo porque te interesa:

Se les denomina “venenos” por el poco aporte vitamínico que tienen, y porque su exceso puede provocar enfermedades en un futuro, si los consumimos habitualmente. Hablamos de la leche de origen animal, la harina refinada, el azúcar, el arroz blanco y la sal.

 

 

Veamos uno por uno los cinco venenos blancos:

 

1. La leche de origen animal

La leche de origen animal, al pasar un proceso de pasteurización o de  esterilización elimina microorganismos de la leche pero también se destruyen las bacterias y nutrientes positivos. Según expertos, el consumo habitual de leche pasteurizada es una de las mayores causas de alergia en niños y se relaciona con la diabetes, el cáncer de mama, catarros o la osteoporosis, debido a la cantidad de colesterol y grasas saturadas que contiene. Además, un estudio de la Universidad de Uppsala y el Instituto Karolinska demostró que la leche envejece y aumenta la tasa de mortalidad al ingerir más de 2 vasos al día.

Según dicho estudio, la leche estimula el estrés oxidativo, que afecta a los procesos de envejecimiento, facilita la aparición de ciertas enfermedades, y provoca inflamación.

La Universidad de Harvard, en la facultad de Salud Pública, ha eliminado de la pirámide nutricional la leche, sustituyéndola por agua.

Una buena alternativa saludable, para evitar la leche de vaca, es tomar leches vegetales como la bebida de soja, almendras o de avena.

 

Los productos que tomamos en la actualidad están excesivamente refinados y procesados.

2. La sal

La sal es un mineral que lleva muchos años usándose, de hecho, en la antigüedad se usaba para conservar alimentos. Ahora, todos sabemos que es perjudicial  para la salud cardiovascular y la hipertensión si se consume en exceso.  Daña los vasos sanguíneos, produce una obstrucción vascular y aumenta la presión de las arterias, lo que puede desencadenar un infarto de corazón.

La OMS aproxima el número de fallecimientos por exceso de sal a 1.6 millones de muertes en el mundo, ya que la mayoría de personas utilizamos el doble de la sal recomendada. No contiene gran cantidad de nutrientes por lo que se recomienda evitar su exceso para que no aparezcan enfermedades peligrosas.

Un falso mito es decir que la sal marina o del Himalaya son mejores para la salud. Eso es incorrecto ya que es igual de perjudicial para la salud si se usa en exceso, la diferencia entre las sales está en la textura y el sabor. Sí que es favorable que se consuma sal yodada ya que el consumo de yodo es bajo en la mayoría de la población.

 

El infarto de corazón es la primera causa de muerte en el mundo

 

3. La harina refinada

Es bastante común en ciertos foros escuchar  que la harina refinada se obtiene mediante un proceso donde se utilizan productos químicos para blanquearla.  Lo primero que habría que destacar es que en la Unión Europea está prohibido usar blanqueantes, por lo que es bastante improbable que esto ocurra. El color realmente cambia por el proceso de oxidación que sufren los pigmentos que contiene, aunque sí es cierto que está permitido usar compuestos oxidantes para acelerar el proceso. La verdadera  diferencia entre la harina refinada y la integral, es el proceso de producción. La integral está compuesta al completo por trigo mientras que, la refinada, elimina el salvado y el germen. Por eso, la harina integral tiene mayor cantidad de nutrientes, lípidos y fibra y es mucho más sana.

También se dice que la refinada puede favorecer la presión arterial alta, artrosis, accidentes cerebrovasculares o cáncer. Suele estar presente en los productos alimenticios cotidianos como el pan y por ello se recomienda alimentarse de la harina integral, de almendra o un sustitutivo salvado de avena sin gluten que aporta un valor nutricional mayor.

 

Un 3% de la población es celiaca.

 

4. El arroz Blanco

El arroz blanco puede ser perjudicial y desarrollar diabetes de tipo 2 por los niveles de glucosa que tiene, siempre y cuando se tomen más de 5 platos a la semana, según la universidad de Harvard. El arroz blanco es un producto creado por la industria alimentaria.

El arroz integral, es mucho más sano.

El arroz blanco está privado de sus nutrientes originales, pero sí que contiene almidón, la molécula formada por la glucosa, por lo que al consumirlo aumentan los niveles de azúcar que acaba provocando problemas en el metabolismo.

Se recomienda, por tanto,  consumir arroz integral y de grano largo.

 

5. El azúcar

Uno de los principales problemas que nos encontramos respecto al azúcar refinado, aparte de que está en prácticamente todos los productos procesados, es la transformación a la que se somete, por la cuál se refina y junta con la remolacha y la cal. Al realizar esa combinación química, se eliminan las vitaminas que podría aportar, además de añadir dióxido de carbono para darle el color blanco. Sólo nos aporta energía por medio de la glucosa, que se puede conseguir a través de otros alimentos no refinados como la fruta. El azúcar refinado no contiene ni minerales, ni vitaminas ni fibra pero nos provoca adicción a él de manera inconsciente.

No controlar el exceso del azúcar puede desencadenar en varios problemas como la diabetes, problemas en el sistema inmunitario, problemas con los nervios, aumento del colesterol, sobrepeso o el cáncer.

Los edulcorantes como la sacarina tampoco son buenos sustitutivos del azúcar, es recomendable los productos naturales como la miel o stevia.

 

Conclusiones:

Si conseguimos controlar el consumo de los cinco venenos blancos conseguiremos mejorar nuestra salud

 

Complementos alimenticios. Es importante seguir una dieta variada y equilibrada, así como un estilo de vida saludable.